¿CÓMO EVITAR LAS AMPOLLAS EN LOS PIES?
Ya conoces el dicho: ¡más vale prevenir que curar!
Aquí, como en cualquier otro ámbito, la prevención se erige como la mejor de las estrategias. Y es que unos gestos sencillos, unos buenos hábitos y un equipamiento de calidad pueden evitarte grandes problemas.
A continuación, te ofrecemos los consejos expertos de Marie Maligorne, responsable de nuestro centro de podología deportiva:
1/ Elige un calzado adecuado, ni demasiado grande ni demasiado pequeño
Un calzado bien ajustado debe: sujetar el pie sin oprimirlo, evitar las zonas de roce y ofrecer suficiente espacio para los dedos.
¡Atención! Unas zapatillas demasiado ajustadas crean puntos de presión, mientras que unas demasiado anchas favorecen el deslizamiento del pie. De ahí la importancia de que uno de nuestros asesores expertos te acompañe en la compra de tus zapatillas de running, trail o senderismo en una de las tiendas asociadas a SIDAS.
2/ Llevar calcetines técnicos
Los calcetines desempeñan un papel esencial, ya que están en contacto directo con tu piel. Por lo tanto, debes elegir calcetines técnicos por: su transpirabilidad, es decir, su capacidad para evacuar la humedad; su ajuste, es decir, su sujeción; y su amortiguación, para aportar comodidad a las zonas más sensibles.
Nuestros calcetines técnicos Sidas son el resultado de cincuenta años de experiencia en el confort del pie. Para descubrir cuál es la más adecuada para tu actividad deportiva o al aire libre, haz clic en el enlace de arriba.
3/ Utilizar plantillas adecuadas
Las plantillas para tu deporte permiten estabilizar el pie distribuyendo de manera homogénea la presión sobre él. De este modo, mejoran tu comodidad general, gracias a una incomparable sensación de amortiguación.
4/ Fortalecer la piel
Más allá de una elección informada de tu material —zapatillas, calcetines y plantillas—, te recomendamos que prepares tu piel para las rozaduras fortaleciéndola.
Hacerte una pedicura, seguir un protocolo de curtido o aplicar una crema anti-rozaduras protege las zonas más sensibles con una eficacia que te sorprenderá.
5/ Evita lo nuevo
Lanzarse a una carrera de trail o a una larga ruta de senderismo con zapatillas nuevas es un grave error que hay que evitar. De hecho, las zapatillas nuevas y sin probar pueden crear puntos de presión inesperados y rozaduras especialmente desagradables.
6/ Mantén los pies secos
Porque la humedad es el peor enemigo de tus pies y de su comodidad. El sudor, la lluvia o el paso por arroyos ablandan la piel y la hacen más vulnerable ante las fricciones repetidas. Mantener los pies secos limita, por tanto, las irritaciones.
7/ Cuida el atado
Un atado mal ajustado puede provocar micromovimientos del pie dentro de las zapatillas, lo que genera fricciones peligrosas. Un cordón bien ajustado, por el contrario, favorece la estabilidad del pie y reduce su deslizamiento hacia delante y hacia atrás con cada paso o zancada.
8/ Evita los pliegues en el calcetín
Un pliegue en el calcetín actúa como un punto de presión continuo y, inevitablemente, acaba convirtiéndose, en algún momento, en una zona sensible.
9/ Actúa ante los primeros signos de irritación
Una ampolla suele empezar con una ligera sensación de ardor, a la que decidimos no prestar atención para seguir centrados en el objetivo. ¡Grave error! Cuanto antes se trate el roce, más fácil será el tratamiento. Si nota la más mínima molestia, tómese unos minutos para reajustar el calcetín y proteger inmediatamente la zona. ¡Mejor una pequeña pausa que una parada completa!
«Los calcetines desempeñan un papel esencial para evitar las ampollas, ya que están en contacto directo con tu piel».
¿CÓMO TRATAR UNA AMPOLLA EN EL PIE?
Si no se ha podido evitar, aún hay esperanza: sí, ¡la ampolla que tienes en el pie se puede tratar! A falta de prevención, aquí tienes los consejos de nuestros expertos de Sidas para curarla.
La clave número 1 para limitar el dolor, evitar la infección y favorecer la cicatrización es actuar rápidamente.
A continuación, te ofrecemos algunos buenos hábitos que debes adoptar para aliviar la ampolla según el contexto.
A/ Si la ampolla está intacta...
- No pinches la ampolla. Si la ampolla sigue cerrada, es bastante positivo: la piel sigue actuando como protección natural. Pincharla aumentaría el riesgo de infección.
- Sumergir los pies en un baño de agua helada. Como la ampolla es una reacción inflamatoria, exponerla al frío ayudará a reducirla.
- Limpia la zona. Lava el pie con cuidado con agua y jabón para prevenir cualquier infección.
- Protege la ampolla. ¿Cómo? Aplicando una protección específica contra ampollas de Sidas que ayuda a reducir la fricción y aliviar la presión.
- Deja que los pies respiren. Es el momento perfecto para andar descalzo o sacar tus zapatos más transpirables.
B/ Si la ampolla está abierta...
- Limpia y desinfecta minuciosamente la herida. Asegúrate de que la ampolla ya no contenga líquido.
- Conserva la piel tanto como sea posible. Si aún queda un pequeño trozo de piel, déjalo. Servirá de protección natural durante la cicatrización.
- Protege la ampolla. ¿Cómo? Aplicando una protección específica contra ampollas de Sidas que permite reducir la fricción y aliviar la presión.
- Deja que los pies respiren. Es el momento perfecto para caminar lo más posible descalzo o sacar tus zapatos más transpirables.
- Vigila la cicatrización. Por lo general, una ampolla se cura en unos días.
C/ Aliviar una ampolla en plena actividad
Estás caminando, corriendo, esquiando y el ardor empieza a convertirse en dolor. Entonces, es muy probable que la fricción se convierta en una ampolla. No te preocupes: ¡hay algunas soluciones provisionales que te permitirán terminar tu actividad (trail, senderismo, trekking) sin agravar la lesión!
- Protege inmediatamente la zona con un protector antiampollas específico de Sidas, con el fin de reducir la fricción y aliviar la presión.
- Ajusta tus calcetines y zapatillas. Comprueba que ningún pliegue, punto de presión o cordón mal atado acentúe la irritación.
- Aprende de tus errores. No dudes en aplicar el protocolo anterior para evitar las ampollas y no volver a vivir nunca más esta delicada situación.